Thursday, August 31, 2006

Humanistic Ethics

I have been thinking for quite some time now about the outlines of a thoroughly humanistic ethics, particularly in connection with the 'ethics of war' if one can be permitted such a phrase. International agreements may exist regarding the 'humane' conduct of war, but from a consistently humanistic perspective, the contradiction in terms becomes immediately apparent. War is antithetical to humaneness understood as the best in humanity.

Sunday, June 19, 2005

México y Brasil: ¡Amigos y rivales!




Fotos
del partido de la Copa Confederaciones, en Alemania


"Una victoria inolvidable"

México mostró el camino para derrotar al campeón del mundo y, con un gran partido se impuso por 1-0 y es semifinalista

HANNOVER (EFE) -- México mostró el camino para derrotar al campeón del mundo y, con un gran partido se impuso por 1-0 a una selección brasileña que se vio impotente y se ganó un puesto en las semifinales de la Copa de las Confederaciones, entre "olés" de su afición.

El equipo que dirige el argentino Ricardo Lavolpe mostró las penurias del conjunto de estrellas brasileñas, que con todo en el campo, con Ronaldinho, Kaká, Robinho y Adriano, fueron incapaces de doblegar a un rival que tuvo muy claro, en todo momento, lo que debía de hacer, llegó a desperdiciar un penalti y se hizo con la victoria con un remate de cabeza de Jared Borgetti.

De las dos posibles formas de controlar el juego brasileño, México optó...por las dos. De salida, quiso jugar en su campo, con una fuerte presión sobre sus centrocampistas, pero pasados los primeros minutos se encontró defendiendo con nueve jugadores por detrás del balón.

Lo hizo con orden y mucha concentración, lo suficiente para limitar las inevitables ocasiones brasileñas, que aun así siempre son muchas. Porque, Robinho, que envió contra el cuerpo de un rival un balón que había quedado muerto en el área, y Adriano, que cruzó en exceso ante Oswaldo Sánchez, tras un gran pase de Ronaldinho (m.9), y que tampoco supo resolver un barullo en el área, en el último minuto de la primera mitad, pudieron poner en ventaja a Brasil.

Y, con todo, fue la selección mexicana la que concluyó el primer tiempo maldiciendo su mala suerte, por haber desperdiciado el mmismo penalti en tres ocasiones. No se había acercado a la meta de Dida, el equipo del argentino Ricardo Lavolpe más que con un disparo de Ramón Morales (m.27), pero en su segunda internada por la banda izquierda propició el penalti, cometido por Roque Junior sobre Jared Borgetti.

Borgetti lo lanzó a su derecha y marcó, pero el árbitro italiano Roberto Rosetti mandó repetirlo, porque entraron al área jugadores antes de tiempo. Volvió a ejecutarlo el delantero mexicano, pero esta vez dudó, frenó su carrera y envió el balón al larguero...pero el colegiado de nuevo interpretó que se había invadido el área. A la tercera, mientras Lavolpe pedía a gritos desde la banda que cambiase el lado elegido, Dida adivinó la intención de Borgetti y rechazó el balón.

El atacante del Pachuca, no obstante, pudo redimirse en el segundo tiempo, gracias a un remate de cabeza, a la salida de un córner, que sorprendió a Dida y a la zaga brasileña (m.59).

Antes de eso y con cambio de esquema táctico incluido, México había recuperado la iniciativa. Planteó Lavolpe una línea de cuatro en defensa tras el descanso, dio entrada a Luis Pérez y adelantó a Ramón Morales, convertido en la pesadilla de Cicinho.

La consecuencia fue que el equipo tricolor volvió a tener el balón y con él opciones de marcar como la que aprovechó Borgetti. El tanto sorprendió a Brasil, un conjunto que tras los elogios recibidos después de golear a Grecia pareció no estar preparado para perseguir a su rival.

Parreira dio entrada a Renato y Ricardo Oliveira por Emerson y un Robinho que estuvo muy gris y Brasil pudo empatar con un remate de cabeza de Adriano, pero el gol fue anulado por apoyarse en un contrario en el salto.

Con México cada vez más confiado, el campeón del mundo, apurado por el reloj, no encontró la forma de penetrar en el entramado rival, se descosió y acabó por aceptar una derrota inesperada, un revés que le obliga a jugarse la clasificación contra la selección japonesa que dirige Artur Antunes "Zico", el próximo miércoles.

Friday, June 17, 2005

The artist as philosopher (Thank you Dominique)



painted by Dominique Garcia, 2005 (untitled)
obra de Dominique García, 2005 (sin título)

Wednesday, June 15, 2005

México, Hora Cero

Extraído de La Jornada, edición del 31 de mayo 2005:

Propone historiador nuevas luces del México de 1521-1534

escrito por FABIOLA PALAPA QUIJAS

Después de 500 años todavía no encontramos una identidad como mexicanos, pues hasta la fecha hay heridas abiertas tras la conquista, sostiene el historiador Jaime Montell.

En entrevista, indica que es necesario estudiar nuestra historia para consolidarnos como nación y así no cometer los mismos errores. ''Si no tenemos memoria histórica, no somos conscientes de por dónde hemos transitado. Un pueblo sin memoria está condenado a seguir con los mismos errores y a nosotros se nos olvidan las cosas muy fácilmente."

El más reciente volumen de Montell, México: el inicio (1521-1534), editado por Joaquín Mortiz, abarca 13 años de nuestra historia, es decir, lo sucedido desde la caída de México-Tenochtitlán, en agosto de 1521, hasta la llegada del primer virrey, don Antonio de Mendoza, en noviembre de 1534.

''Me interesa mucho México y quiero entender a mi país; por eso decidí estudiarlo desde las raíces. La nación se originó al encontrarse la cultura prehispánica y la española, pero aún no se ha logrado esa fusión de las dos sangres.

''Por un lado despreciamos al indígena vivo, que se encuentra refugiado en las montañas, en situaciones precarias y de pobreza, pero a los muertos, que no representan una amenaza en las cuestiones políticas, los recordamos en los museos o con estatuas", explica.

La infiltración del norte

En opinión de Montell, mientras no compaginemos las dos culturas no encontraremos una identidad como mexicanos y ''menos ahora que tenemos influencias de los vecinos del norte. Necesitamos encontrar nuestra identidad para preservar nuestra cultura que se ve amenazada por la infiltración del norte".

Ante la escasa información sobre la etapa de 1521 a 1534, el historiador trata de situar en el libro el momento histórico de los acontecimientos que establecieron las bases para el desarrollo de la época colonial.

''Lo principal de este periodo es la consolidación de la conquista, lo que es el actual territorio nacional, excepto Chihuahua y Sonora, que era desértico en aquel tiempo y no ofrecía ningún atractivo para los españoles", señala.

La investigación de Montell -también autor de La caída de México-Tenochtitlán- presenta a los lectores algunos de los vicios que hemos sufrido durante siglos y que han oscurecido la historia del país.

En la narración histórica, el autor hace referencia a la ambición desmedida de muchos gobernantes, con sus secuelas de nepotismo, corrupción y represión; la impunidad de que gozaban las altas autoridades al no tener que responder por sus actos.

Asimismo, la acumulación de grandes capitales en pocas manos; la explotación inhumana de los desposeídos y la influencia e injerencia de la Iglesia católica en asuntos del Estado.

El historiador propone su versión de los 13 años inmediatos a la caída de México-Tenochtitlán y la llegada del primer virrey a la Nueva España.

Tuesday, June 14, 2005

The Galactic Republic

¡Qué cosa es el ser humano! Ningún otro animal, acechado por hambrunas y calamidades, entrega su voluntad ante un juego de imágenes, ante una iconografía ilusoria. Al contrario, las ciencias biológicas nos enseñan que la despiadada lucha por subsistir ha sido la ineludible suerte de innumerables especies desde el origen del mundo. Ante tal panorama resulta aparatosamente incongruente, casi perverso, el surgimiento de una especie que osa meter en cintura, de una vez por todas, la cruenta mezquindad de la naturaleza.

A esta coyuntura el Homo tecnologicus sigue empeñado en triunfar precisamente allí donde todos sus antecesores han fracasado; pretende conquistar los más íntimos secretos de la materia, con el propósito de burlar la escasez, la enfermedad y la muerte.

En términos socioantropológicos, el Homo tecnologicus se define como una ramificación, con características de etnia, surgida del linaje del Homo sapiens. Mientras la sabiduría de ésta consistía en una doble conciencia --la tenaz voluntad de vivir contrapuesta a la férrea certeza de la muerte-- la ciencia del Homo tecnologicus es singular. Insuperado en la historia de la soberbia, con el optimismo de un Héctor pero sin la perspicacia, el nuevo hombre de nuestra época antepone su sueño fáustico a la ineludible realidad del universo. En pocas palabras, el Homo tecnologicus de hoy contempla el fin de la humanidad.


La caída de México-Tenochtitlan, 1521

Sunday, June 12, 2005

The Galactic Republic


Firebombing of Dresden, 1945

Al fin me harté de pasar todo el santo día aplastado frente a la compu, de modo que cuando Jorge habló por teléfono invitándome al cine, salí como disparado del departamento. La película que fuimos a ver se llama Revenge of the Sith. La traducción ñoña elegida por la casa productora es La venganza de los Sith. Una traducción más aculturada hubiera sido El desquite de los sitianos o algo al estilo, pero en fin "igual, total no tiene cristal", como dicen los catalanes. (Me gusta mucho la palabra "desquite", quizás porque hace rima con "mesquite.")

¡Qué cosa es un ser humano! Ningún otro animal, acechado por hambrunas y plagas, se queda absorbido ante un juego de fantasías, ante una iconografía ilusoria. En este sentido, pareciera que su ingenio no tiene límite. Un imprevisto logro de la cultura hindú, por ejemplo, ha sido la adaptación de su industria cinematográfica, modelada en la del imperio más desplegado en la historia del mundo, para los requisitos de una población que existe perennemente al borde de la aniquilación.

Por otra parte, en el núcleo de ese imperio, se trata de convencernos, de una vez por todas, de la venidera indestructibilidad del ser humano, de su total dominio sobre las fuerzas del tiempo. En pocas palabras, se trata de convencernos del fin de la humanidad, en cuanto al auténtico entendimiento que el ser humano siempre ha tenido de sí mismo.

Algo que siempre me ha impresionado de estas películas norteamericanas de ciencia ficción es la ya muy comentada maña que tienen, de universalizar ciertos aspectos de la cultura anglosajona, o sea, de proyectar en dimensión cósmica sus valores y su forma de vida. Claro, esto no es novedoso y tampoco los anglosajones son los primeros en hacerlo. De hecho todas las culturas tienden a plasmar su muy particular mitología étnica en grande, a pensar que ésta es y será válida en todos los lugares y para todos los tiempos. Esta tendencia se origina en la misma función que ejerce la mitología dentro de cualquier sistema cultural. La mitología funge como cosmovisión, concepto planteado por el filósofo alemán Wilhelm Dilthey. (¡Qué cañones son los alemanes en filosofía!) Según Wikipedia:

Una cosmovisión es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir de la cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes, que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.


Ahora bien, la cosmovisión promovida por las interminables Guerras de las galaxias se asemeja en demasía a la mitología étnica realmente vigente dentro de la cultura norteamericana-anglosajona actual. Según esta mitología, el universo conocido integra una Gran República Democrática, donde pululan las especies inteligentes en condiciones de plena igualdad; presidida, por supuesto, por un grupúsculo de solemnes senadores de inconfundibles rasgos norte-europeos, algunos de los cuales hasta hablan con acento británico.

En esta era ya plenamente globalizada, en nuestra Era del Quinto Sol, la cosmovisión de la República Galáctica influye en todas y en cada una de nuestras sociedades, desde México hasta Papua Nueva Guinea. Mientras algunos ven en ella el Gran Imperio del Mal, empeñado en la más despiadada explotación, otros vaticinan la añorada Utopía Terrenal. Sin duda la realidad es ajena a estas dos disyuntivas.

Todas las épocas de la historia universal han visto surgir grandes imperios. Aunque nada se puede saber con certeza sobre el lejano futuro de la raza humana, la historia ha sido fiel testigo de esta solemne verdad: no hay imperio que dure mil años.

From the The Economist:
What separates the United States from all previous major powers in history is that it is the least territorial and the most idealistic of them all. Americans see themselves as a benign power and are often embarrassed by the use of power, and much more so of force; hardly the behavior that was the trademark of the Greek, Roman, British or Soviet empires in their times. In stark contrast with those hegemons, Americans like to be loved as they project their power. There’s no question Americans have an uphill selling job to do.

malinchismo <----> antinorteamericanismo

México, sociedad esquizofrénica. Mientras ostentamos nuestro férreo rechazo al imperialismo económico y cultural de nuestro vecino al norte, codiciamos todos los frutos de su pujanza: autopistas, shopping malls, camionetas de lujo, hoteles de cinco estrellas, Starbucks, y todo lo demás. ¿A caso no sabemos que la imitación es la forma más sincera de la adulación?

Definitivamente lo que más imitamos de Estados Unidos es lo meramente epidérmico, lo material. Me pregunto por qué no nos esformazos con el mismo empeño en imitar lo trascendental: el cabal imperio del estado de derecho y el pleno respeto, en muchos ámbitos, a la igualdad de los seres humanos, sin reparar en el idioma, origen étnico, posición social, género, prefencia sexual, tamaño, color o grosor de la persona.


Sociedad fracturada

El iconoclasta

¡Muera el mestizo! Con esta consigna pregonaremos el amanecer de un nuevo régimen, lanzando nuestro desafío hacia los parapetos de la última fortaleza de los ilusos. El mestizo, lejos de ser el primer retoño de una estirpe galáctica que aunaría todos los linajes, hoy no es más que un bulto desahuciado, inerme ante el escándalo de su propia fisionomía torcida. Apenas se dispone a emprender el viaje hacia su glorioso porvenir cuando su suerte lo traiciona. Sí, el mestizo —engendro desventurado— habrá de morir. ¿Aún le queda el coraje necesario para ser el autor de su propia desaparición, o tendrá que ser victimado?

En torno a este extraño híbrido, los poetas han pronunciado discursos exuberantes, mientras los filósofos han indagado en lo más oscuro de su alma buscando las causas de su desdicha. Se preguntan ¿cuál será su verdadero ser? Detrás de la máscara que encierra su celado secreto, algunos intuyen un continente grácil y otros una grotesca mueca. Pero se equivocan; ciertamente detrás del antifaz subsiste una superposición de ambas posibilidades, y de ninguna.

La definición del mestizo como tipo ideal del mexicano —y del latinoamericano mutatis mutandis— obedece en su momento al requerimiento de infundir en los pueblos la conciencia de integrar una etnia nacional. Los máximos arquitectos del nacionalismo mexicano del siglo pasado —Caso, Vasconcelos y Aguirre Beltrán— entendían que la creación de un estado moderno sería imposible sin un potente mito unificador. Sin lugar a duda la historia del nacionalismo, sobre todo en Europa, donde se origina, demuestra que la evolución del estado-nación se halla estrechamente vinculada con el desarrollo una fuerte conciencia de afinidad dentro de determinadas agrupaciones etnolingüísticas. Dentro de este proceso, cada agrupación llega a entenderse como una célula coherente, con atributos distintivos tanto en la forma de organización política como en la vida social y cultural. Este proceso se despliega de tal forma que se llega a considerar que las diferencias, ya tachadas de "nacionales", estriban en el orden ontológico.

Friday, June 10, 2005

Vistamientos del fantasma de un mestizo


En el Museo Nacional de Antropología, México DF


Calle de San Antonio, México DF